MEDITACIÓN

A la sombra de una parra

Estaba, esta mañana, desayunando a la sombra de una parra; y ante la frondosidad de sus hojas y racimos, bajo los rayos de un sol mañanero, recordaba las palabras de Jesús “Yo soy la vid verdadera” (Jn.15,1).

Estos racimo están engordando de día en día, crecen y son promesa de una cosecha que vendrá. Su vida depende de ese entramado que les rodea: ramas (sarmientos), verdes hojas, el agua fresca del atardecer, los cuidados que recibe.

“Ningún sarmiento puede producir fruto por sí mismo sin estar unido a la vid”, nos recuerda Jesús.

El tronco, la cepa, sostiene todo este entramado, todo el conjunto de la vid, en una armonía que nos sorprende a la luz del sol que da brillo a este rincón.

“Yo soy la vid, vosotros los sarmientos”.

Estos han sido algunos de los pensamientos que me ha sugerido esta misma mañana la contemplación de esta parra. Os los ofrezco como pequeña meditación.

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