INMACUALADA

Ninguno del ser humano
como vos se pudo ver;
que a otros los dejan caer
y después les dan la mano.
 
Mas vos, Virgen, no caíste
como los otros cayeron,
que siempre la mano os dieron
con que preservada fuiste.
 
Yo, cien mil veces caído,
os suplico que me deis
la vuestra, y me levantéis
porque no quede perdido.
 
Y por vuestra concepción,
que fue de tan gran pureza,
conserva en mí la limpieza
del alma y del corazón,
 
Para que de esta manera
suba con vos a gozar
del que solo puede dar
vida y gloria verdadera. Amén.

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