CATEQUESIS DEL PAPA

RESUMEN

22 agosto 2018.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Continuamos la catequesis sobre los mandamientos y hoy contemplamos el mandamiento “No pronunciarás el nombre del Señor tu Dios en vano”

Con razón leemos esta Palabra como la invitación a no ofender el nombre de Dios y evitar usarlo de manera inapropiada

El nombre de Dios, en los ritos judíos, se proclama solemnemente en el Día del Gran Perdón, y las personas son perdonadas porque a través del nombre entra en contacto con la mismísima vida de Dios, que es misericordia

Entonces “tomar sobre sí el nombre de Dios” significa asumir su realidad, entrar en una relación fuerte y cercana con Él

Para nosotros, cristianos, este mandamiento es el llamado a recordarnos que somos bautizados “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”… para vivir nuestras acciones diarias en comunión sentida y real con Dios, es decir, en su amor

Y sobre esto, una vez más dirijo a una invitación y un llamamiento: enseñar a los niños a hacer la señal de la cruz, esta es una tarea que les doy a todos ustedes, ¿comprenden?

Uno puede preguntarse: ¿es posible asumir el nombre de Dios hipócritamente, como una formalidad, en un vacío? La respuesta es desafortunadamente positiva. Uno puede vivir una relación falsa con Dios

Esta Palabra del Decálogo es precisamente la invitación a una relación con Dios sin hipocresía, a una relación en la que nos confiamos a Él con todo lo que somos

Este es el cristianismo que toca los corazones. ¿Por qué los santos son tan capaces de tocar el corazón? Porque en los santos vemos lo que nuestro corazón desea profundamente: autenticidad, relaciones verdaderas, radicalidad

Y esto también se ve en los “santos de al lado” que son, por ejemplo, padres que les dan a sus hijos el ejemplo de una vida coherente, sencilla, honesta y generosa

Si los cristianos se multiplican adoptando el nombre de Dios sin falsedad, practicando así la primera pregunta del Padrenuestro, “sea santificado tu nombre”, la proclamación de la Iglesia se escucha más y es más creíble

Desde la cruz de Cristo en adelante, nadie puede despreciarse a sí mismo y pensar mal de su propia existencia. ¡Nadie nunca! Sea lo que sea que hizo. Porque el nombre de cada uno de nosotros está sobre los hombros de Cristo

Vale la pena tomar el nombre de Dios porque ha llevado nuestro nombre hasta el final, incluso el mal que está en nosotros, para perdonarnos

Cualquiera puede invocar el santo nombre del Señor, que es amor fiel y misericordioso, en cualquier situación que se encuentre

Dios nunca dirá “no” a un corazón que sinceramente lo invoca

 

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